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August 31, 2015

DIFFICULTIES AND DELAYS IN PAYING IMPORTS

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Por Miguel Ángel Fuks miguelangelfuks@yahoo.com.ar

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) levantaría las restricciones a las importaciones cuestionadas por la Unión Europea y Estados Unidos, pero a partir del 31 de diciembre (tres semanas después de ser reemplazada). La medida se adoptó tras el acuerdo para desmontar las declaraciones juradas anticipadas de importaciones (DJAI), que quienes las realicen deben presentar a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) antes de cada operación. Para completar el trámite, se requiere la aprobación de la Secretaría de Comercio de la Nación.

La supresión de las DJAI estaba prevista por el gobierno –y los importadores– desde que la Argentina perdió un arbitraje ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) y acordó un “plazo prudencial” para adaptarse a las normas internacionales. Hasta hubo reuniones de funcionarios y empresarios para considerar alternativas para regular el comercio, como salvaguardias, licencias no automáticas, medidas “antidumping” (ventas a precios por debajo de los costos de origen) y mecanismos paraarancelarios.

Por la reducción del saldo de la balanza comercial (diferencia entre lo que se exporta e importa), la generación de dólares pasa por un mal momento. Además, el atraso del dólar oficial afecta las ventas al exterior y complica a los productores de las economías regionales, que afrontan una muy severa crisis. En el primer semestre del año aquel saldo fue de 1.232 millones de dólares, menos de la mitad que en igual lapso del 2014.

El gobierno complicó las importaciones, supuestamente por la necesidad de contener la divisa norteamericana y asegurar las necesarias para pagar la deuda. Por ese motivo, tales operaciones fueron frenadas y surgieron problemas para efectuar los pagos por intermedio del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

A raíz de las menores exportaciones, se buscó ejercer mayor presión sobre las compras al exterior, con el propósito de llegar con algún superávit a fin de año.

En el primer semestre, con ese limitado acceso al mercado único de cambios, la deuda de las empresas con sus proveedores extranjeros llegó a 8.106 millones de dólares, según la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), y representó un aumento de 65,2% en comparación con la deuda que el sector mantenía al finalizar el 2014. Esto se conoció después de que el BCRA cerró en un 30% el acceso al mercado único y libre de cambios (MULC) para los giros comerciales y las inversiones.

En la CIRA advirtieron que “en los próximos trimestres, con mayor escasez en los ingresos de divisas, la situación se puede agravar de no producirse un cambio de política que solucione los factores limitantes provocados por la restricción externa y las medidas cambiarias aplicadas internamente”. Mientras tanto, el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, a través del BCRA, redujo el flujo semanal de dólares para que las industrias pudieran importar, lo que afectó a las fábricas automotrices, de motos, de autopartes y de electrodomésticos de Tierra del Fuego, entre otras. Ahora aguardan que la reducción sea temporaria y en septiembre vuelvan a otorgarse las cantidades de dólares que antes habían sido acordadas.

FUENTE: RÍONEGRO.COM.AR